Cuentan que a Abraham Lincoln le recomendaron a un hombre para un puesto en su gobierno. Buen currículum, buenas referencias, todo en orden. Lincoln lo recibió, lo miró un rato y lo descartó.
—¿Por qué? —le preguntó uno de sus asesores.
—No me gusta su cara.
—Pero, señor presidente, el pobre hombre no tiene la culpa de la cara que tiene.
—A partir de los cuarenta, cada uno tiene la cara que se merece.
¿Lo dijo de verdad? Probablemente no. La frase se le ha colgado también a Orwell, a Camus y a Coco Chanel. Pero que tanta gente haya querido ponerla en boca de alguien importante dice mucho: todos sospechamos que la cara cuenta cosas de quien la lleva.
Y no solo la cara. También la forma de tu cuerpo, tu piel, cómo engordas, cómo envejeces, si tienes las manos frías o calientes… Desde hace siglos hay quien lee el carácter en la fisonomía, en los rasgos de la cara. En el siglo XX, el psiquiatra francés Louis Corman le dio un nombre moderno: morfopsicología. La biotipología va un paso más allá y lo lee en el cuerpo entero. Todas parten de la misma idea que los cuatro temperamentos: naces con una forma de ser, y se te nota por fuera.
Ojo: ni la fisonomía, ni la morfopsicología, ni la biotipología tienen respaldo científico. Eso no quiere decir que sean mentira; quiere decir que la ciencia no ha encontrado la relación, al menos de momento. Aunque hay quien la busca: en 2010, el psicólogo Julián Gabarre defendió en la Universidad Autónoma de Barcelona una tesis doctoral que encontró relación entre la forma de la cara y algunos rasgos emocionales, como la facilidad para expresar lo que sientes. Él mismo la presentó como una primera piedra, no como una prueba definitiva. Lo interesante es que, con respaldo o sin él, todos lo hacemos: miramos a alguien y, antes de que abra la boca, ya hemos decidido si nos fiamos de él. A eso lo llamamos intuición. Yo lo llamo miles de años de estadística almacenada en el ADN.
Aquí está lo interesante. La frase de Lincoln habla de la cara que te ganas. La biotipología habla de la cara y el cuerpo con los que naces. A los veinte tienes la cara que te dieron; a los cuarenta, una mezcla de esa cara y de todo lo que has hecho con ella. Saber distinguir una cosa de la otra es justo lo que vas a aprender aquí.
Por qué es interesante entender y aplicar los biotipos
No se trata de clasificar, etiquetar y entrar en competencia sobre qué biotipo es mejor, o cuál es el mío y cuál el tuyo. Todo lo contrario.
Los 4 biotipos son necesarios para que la humanidad prospere, cada uno es bueno en un área, y lo interesante es interiorizar este conocimiento práctico para poder entender mejor a los demás y para poder comunicarnos mejor con ellos.
En clase siempre propongo este pequeño juego: les pido a mis alumnos que terminen la frase «trata a los demás como…».
La mayoría contesta «como te gustaría que te trataran a ti». Entonces utilizo un ejemplo que no puedo reproducir aquí, toda la clase se parte de la risa y lo entienden.
Te pondré un ejemplo que le gustará más al algoritmo de Google: un perro, cuando está contento, mueve la cola, y cuando ve a un gato mover la cola cree que el gato quiere jugar; sin embargo, es todo lo contrario, y la pelea es irremediable, para disgusto del perro.
La versión que yo propongo es otra: «trata a los demás como ellos quieren que les trates». Y para eso, primero tienes que saber cómo son. Este sistema te da información solamente con observar el cuerpo de los demás, con lo que empiezas con ventaja.
Las posibilidades que te puede dar el entendimiento rápido de lo que la otra persona quiere y necesita son enormes: te puede ayudar a criar mejor a tus hijos, dándoles las instrucciones en su idioma y no en el tuyo. Comunicarte en su idioma te permitirá ayudarles a crear la versión integrada de sus biotipos, eso que los gurusetes llaman «sacar la mejor versión de ti mismo».
En el trabajo las ventajas también son muy interesantes, desde filtrar mejor a los candidatos a un puesto, a comunicarte con los clientes en el idioma que entienden, para que puedan tomar una decisión realmente informada sobre lo que vendas.
En el amor, no te cuento: no creo que nadie vaya a negar a estas alturas que la mayor parte de las peleas y discusiones que tenemos son como las del perro y el gato. Imagina escoger pareja desde tu biotipo y no desde tu trauma. Hay mucho donde profundizar aquí.
Biotipo y temperamento son lo mismo: dos nombres para los cuatro tipos clásicos, sanguíneo, colérico, flemático y melancólico. La diferencia está en el prefijo: «bio» recuerda que el temperamento no solo se nota en cómo eres, también en cómo es tu cuerpo. De eso va esta página.
Ojo, no confundir: en el mundo del fitness y la nutrición, «biotipo» se usa para otra cosa: clasificar la complexión en ectomorfo (delgado, le cuesta ganar masa), mesomorfo (atlético, gana músculo con facilidad) y endomorfo (más ancho, acumula grasa con más facilidad). Esa clasificación viene de William Sheldon, uno de los padres de la biotipología, aunque el fitness se quedó solo con la parte física. Si buscabas eso, no es aquí.
Qué es un biotipo
Un biotipo es un temperamento visto también desde el cuerpo. La idea viene de muy atrás: en la medicina griega antigua, Hipócrates y después Galeno explicaban el temperamento por el predominio de uno de cuatro humores corporales: la sangre, la bilis amarilla, la flema y la bilis negra. De ahí salieron los cuatro nombres que todavía usamos hoy (sanguíneo, colérico, flemático y melancólico), y desde el principio cada uno iba asociado a una forma de ser y a una complexión física.
Las grandes escuelas de la biotipología
En el siglo XX, varios médicos intentaron poner orden en la vieja idea de que el cuerpo dice cómo eres. Cada país tuvo su escuela y su clasificación:
Escuela francesa (Claude Sigaud). Dividió a las personas en cuatro tipos según la parte del cuerpo que domina: respiratorio, digestivo, muscular y cerebral.
Escuela alemana (Ernst Kretschmer, 1921). En su libro Constitución y carácter habló de tres tipos: leptosomático (alto y delgado), atlético (musculoso) y pícnico (redondeado, con tripa y tendencia a engordar). Y los relacionó con el carácter.
Escuela italiana (Giacinto Viola y Nicola Pende). Viola midió el cuerpo y separó a los longilíneos (alargados) de los brevilíneos (bajos y anchos). Pende añadió las hormonas: para él, el carácter también depende de cómo funcionan tus glándulas.
Escuela americana (William Sheldon, 1940). Inventó los famosos ectomorfo, mesomorfo y endomorfo. Sí, los mismos que hoy usan los gimnasios, aunque Sheldon también los relacionaba con la forma de ser.
Cuatro escuelas en cuatro países llegaron, cada una por su lado, a la misma intuición que tenían los griegos hace 2.500 años. La psicología académica no ha validado estas clasificaciones, así que tómalas como lo que son: un marco de autoconocimiento, no un diagnóstico. Si quieres la historia completa de la teoría, la tienes en temperamentos.
Cómo se reconoce cada biotipo en el cuerpo
Sanguíneo
Físicamente son los cuerpos más fuertes, con huesos y articulaciones grandes, rostros cuadrados, cuerpo proporcionado con brazos visiblemente cortos; tienen mucha testosterona, lo que los hace a ellos más peludos y atrevidos.
Forma de ser: Sociable, optimista, se entusiasma rápido y se aburre casi igual de rápido.
Colérico
Físicamente son fuertes, hombros anchos, cintura estrecha y brazos larguísimos (y manos gigantes, las más grandes de todas), piel muy blanca y nos ponemos colorados con facilidad. He puesto la imagen de una mujer flemática fuego falso junto al hombre colérico, te lo explico en los ejemplos de famosos.
Forma de ser: Decidido, orientado a la acción y al resultado, le cuesta la paciencia.
Flemático
Son el temperamento con la piel más suave, con menos arrugas y los ojos más grandes y expresivos, aunque a ellos no les gusta el efecto secundario de almacenar grasa bajo la piel (les cuesta mucho adelgazar). Las mujeres flemáticas a menudo tienen complejo porque tienen "demasiadas curvas", recuerden que su cuerpo vuelve locos a los coléricos, sus parejas ideales, está perfecto así.
Forma de ser: Calmado, conciliador, evita el conflicto y le cuesta arrancar.
Melancólico
Son el temperamento más delgado y marcado, piel transparente, venas y ligamentos perfectamente visibles, les cuesta muchísimo engordar (y cuando lo hacen, lo hacen de una forma muy particular). Las mujeres melancólicas a menudo tienen complejo porque "no tienen" curvas, recuerden que su cuerpo vuelve locos a los sanguíneos, sus parejas ideales, está perfecto así.
Forma de ser: Analítico, perfeccionista, profundo, propenso a la autocrítica.
Cómo se reconoce cada biotipo en la cara
Sanguíneo
Colérico
Flemático
Melancólico
Cómo engorda (y adelgaza) cada biotipo
Si quieres una pista rápida para saber de qué biotipo es alguien, no le mires solo la cara: fíjate en dónde se le acumula la grasa. Cada biotipo engorda a su manera, y es de las señales que menos engañan.
La explicación viene de la medicina Unani, la tradición grecoárabe que Avicena dejó por escrito en su Canon de medicina hace mil años. Para ella todo se reduce a cuatro cualidades: caliente, frío, húmedo y seco. Y la regla del peso es sencilla: los biotipos húmedos (sanguíneo y flemático) ganan volumen con facilidad y los secos (colérico y melancólico) tienden a la delgadez. Entre los dos húmedos cambia lo que ganan: el flemático acumula grasa y el sanguíneo, masa.
Flemático: grasa bajo la piel
Es el que engorda con más facilidad, y lo hace justo por debajo de la piel, como un edredón que lo cubre todo. Por eso tiene la piel tan suave, apenas se le ven las venas y se arruga poco: la misma grasa que le fastidia delante del espejo le hace de crema antiedad. Para la tradición Unani el sobrepeso es casi un asunto flemático por definición, un exceso de frío y de humedad. Lo que le funciona es lo contrario: moverse mucho, bastante más de lo que le apetece, y no pasarse con el sofá ni con la siesta.
Para mantenerse en su peso natural, los flemáticos necesitan hacer ejercicio (cardio) a diario y alejarse de los lácteos y los hidratos de carbono; es muy importante que no se sientan culpables si tardan más que otras personas de su entorno en perder peso, que no se crean el mito del déficit calórico y tengan paciencia. Un apunte para ellas: ya sé que no hay nada más humano que querer lo que uno no tiene, pero piensa esto, a tu colérico favorito no le (nos) gustan nada las mujeres delgadas, no te obsesiones con parecerte a las mujeres flemáticas de las revistas y las películas.
Peso naturalCon sobrepeso
Sanguíneo: grasa dentro del músculo
El sanguíneo engorda a escondidas. La grasa se le infiltra en el músculo, así que cuando coge peso nadie sabe si ha engordado o se ha puesto más fuerte (ni él). Avicena ya distinguía entre quien gana volumen por grasa y quien lo gana por musculatura, y el sanguíneo es de los segundos. Su punto débil no es tanto el peso como los excesos: le gusta comer, le gusta la buena vida y le gusta repetir. Con moderar las cantidades suele bastarle.
Para mantener su peso natural, los sanguíneos necesitan hacer ejercicio de alta intensidad, evitando el cardio (no son nada flexibles, pero son pura fuerza), y tener mucha disciplina con los horarios de las comidas —podrían estar comiendo todo el día—, les sienta especialmente bien el ayuno intermitente, eliminando la cena (así descansa y se repara el hígado). Mensaje para ellas: no te compares —de nuevo— con las melancólicas de las revistas y las pelis, a tu melancólico favorito le chiflan las mujeres fuertes, de rodillas anchas y sin tantas curvas. Eres perfecta como eres, simplemente cuida tu salud y evita el sobrepeso y el sedentarismo.
Peso naturalCon sobrepeso
Colérico: el tronco entero, las piernas nunca
Al colérico le cuesta engordar: es caliente y seco, y lo quema casi todo. Pero cuando engorda, engorda el tronco entero, de los hombros a la cintura, mientras las piernas se le quedan tan flacas como siempre. Ojo con las mujeres coléricas, porque muchas tienen el cuerpo con curvas de una flemática fuego falso; te lo explico en los ejemplos de famosos.
Adelgazar nos cuesta muy poco, de hecho es algo ridículo, con movernos un poco y comer normal es suficiente; tenemos un metabolismo basal muy alto, sólo superado por el de los melancólicos... recuerdo cuando probaba dietas con mi ex flemática, yo me comía palmeras de chocolate a escondidas y aún así adelgazaba el doble que ella. Mensaje para ellas: en realidad lo más probable es que seas flemática empoderada, con lo que mantenerte súper delgada va a ser un suplicio, haz mucho deporte y no te obsesiones por la silueta perfecta, a tu flemático favorito le vas a encantar tal y como eres.
Peso naturalCon sobrepeso
Melancólico: barriga en ellos, cartucheras en ellas
Es el más delgado de los cuatro y el que menos engorda. Cuando lo hace, la grasa va a un sitio muy concreto según el sexo: los hombres melancólicos solo ganan barriga (el clásico flaco con tripita) y las mujeres, cartucheras. El resto del cuerpo sigue tan enjuto como siempre.
Adelgazar si eres melancólico no ers un problema, si acaso es encontrar qué comida no te sienta mal, tienes el sistema digestivo más delicado de los 4 biotipos, y es frecuente que acabes siendo vegano o vegetariano, cuando en realidad lo que necesitas es comer todo lo menos procesado que puedas. Al contrario que los sanguíneos, necesitas tener disciplina para hacer tus 2-3 comidas diarias, porque es fácil que se te olvide si estás metido en algo que te apasiona.
Peso naturalCon sobrepeso
Con los años, todos un poco flemáticos
Un detalle más: según la misma tradición, a partir de los cuarenta el calor del cuerpo baja, la humedad gana terreno y engordamos con más facilidad, seamos del biotipo que seamos. Así que si a los cincuenta te ha salido barriga, no has cambiado de biotipo: es que la vida le ha echado un poco de agua a tu fuego.
Casi nadie es un tipo puro: la mayoría de personas se reconoce en una mezcla, con un biotipo dominante y uno secundario. Si quieres el desarrollo completo de cada uno, con fortalezas, fricciones típicas y cómo se les reconoce en el día a día, está en los 4 tipos de temperamento en detalle, con una tabla para compararlos de un vistazo.
¿Biotipo es lo mismo que temperamento, carácter o personalidad?
Biotipo y temperamento, sí: son dos nombres para lo mismo. Lo que no es lo mismo es temperamento, carácter y personalidad. En términos generales: el temperamento (o biotipo) es la parte innata, con la que naces; el carácter es lo que la vida y la educación construyen sobre esa base; y la personalidad es el resultado visible de combinar ambas cosas. Lo desarrollamos con detalle, ejemplos y cómo distinguirlos en la práctica en carácter y temperamento.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un biotipo?
Es otro nombre para el temperamento: los cuatro tipos clásicos (sanguíneo, colérico, flemático y melancólico) vistos también desde el cuerpo, porque cada uno tiene una complexión característica. En fitness la palabra se usa para otra cosa: ectomorfo, mesomorfo y endomorfo.
¿Biotipo y temperamento son lo mismo?
Sí. Son dos nombres para la misma clasificación. «Biotipo» subraya que el temperamento también se nota en el cuerpo; «temperamento» pone el foco en la forma de ser.
¿Cuáles son los 4 biotipos?
Sanguíneo, colérico, flemático y melancólico, los mismos cuatro temperamentos heredados de la teoría de los cuatro humores de la medicina antigua.
¿Se puede saber el biotipo solo por el cuerpo?
El cuerpo da pistas (complexión, manos, piel, facilidad para engordar o adelgazar), pero conviene contrastarlas con la forma de ser. Para salir de dudas, lo mejor es combinar las dos cosas con el test de temperamento.
¿Qué biotipo engorda más?
El flemático, que acumula la grasa bajo la piel. El sanguíneo también gana volumen, pero dentro del músculo; el colérico engorda poco y por el tronco; y el melancólico es el que menos, con barriga en los hombres y cartucheras en las mujeres. Lo tienes explicado en cómo engorda cada biotipo.
¿Este test tiene validez científica?
No en el sentido de un test clínico validado. Es una herramienta de autoconocimiento basada en un marco clásico, útil para reflexionar sobre tendencias propias, no un diagnóstico psicológico.